Una receta que nos transporta a las elaboraciones de toda la vida y nos evoca recuerdos del pasado.
Estos cacahuetes con cascara se hornean recubiertos de sal adquiriendo un punto exquisito de tostado.
Se comen con la mano, por lo que al retirar la vaina para obtener el grano nos tomamos los cacahuetes con los restos de sal que nos quedan en los dedos.
Ideal para acompañar tus encuentros familiares o tertulias con amigos. Son un aperitivo ideal en bares informales.